Invertir en Bolsa: La guía definitiva 2021

agosto 2021 | Equipo Ninety Nine | Publicado en

Seguro que más de una, dos y diez veces has oído hablar a familiares, amigos (o enemigos), vecinos y otras tantas personas sobre inversión en bolsa. Que si S&P500, que si stop-loss, que si el broker no sé cuál. Y, cuando pasa, puede que tu cara sea tal que así. 

Invertir en bolsa, cuando no sabes de qué va o cómo funciona puede sonarte a chino mandarín. Casi más complejo que aquellas clases de matemáticas donde tu profesor te explicaba integrales y logaritmos. Que sí, que para él/ella era fácil a ti aquella pizarra llena de jeroglíficos te decía poco. Pues con la bolsa puede pasar lo mismo, si nadie te explica de manera sencilla cómo funciona la inversión en ella.

El mayor principal miedo de todo el mundo cuando oye hablar de invertir en bolsa es poder llegar a perder todo su dinero invertido. Pues, como todo en la vida, por poder puede ser, pero es tremendamente complicado. Vamos, que tienes que hacerlo todo mal para que suceda. Pero que no cunda el pánico, que en esta Guía te vamos a explicar lo básico (y no tan básico) para que puedas empezar a comprar acciones sin necesidad de irte a Oxford a sacarte un Máster en Finanzas Avanzadas.  

Vamos al jaleo. 

Antes de nada, ¿qué es la Bolsa?

Como todo en la vida, vamos a empezar por el principio. Antes de invertir en algo lo suyo es saber, aunque sea levemente, de qué va ese algo. No es necesario hacerte una tesis doctoral en cada tipo de producto financiero, pero sí tener unas nociones elementales (mi querido Watson) de aquello en lo que vas a meter los dineros

En resumidas cuentas, la Bolsa no es más que un mercado donde hay gente que compra y gente que vende. Y, como en toda compraventa, quien manda es la ley de la oferta y la demanda. Pero no estamos en un mercado tradicional donde la gente pida a la vez o se compren productos tangibles y que ves con tus propios ojos. Se trata de un mercado donde se compran “activos financieros”, como pueden ser acciones

A diferencia de una frutería donde nuestro amigo/a el/la frutero/a nos intercambia un kilo de las más dulces peras a cambio de nuestros euros, en la Bolsa intercambiamos un activo financiero a cambio de dinero. Y decimos dinero porque en la Bolsa no obligatoriamente se invierte siempre en euros, pero eso lo dejamos para otro día. 

Volviendo a nuestros amigos de la frutería, si por azares del destino existe una escasez de sandías y llegan pocas cuando vamos a comprar, el precio de la sandía será más caro de lo normal (habría que definir que es normal por otro lado). Pues, cambiemos sandías por acciones de compañías como Apple, Tesla o Uber y podría pasar lo mismo. Puede que su precio suba porque hay un número limitado y mucha gente “las quiere”. 

En el caso de la frutería, si hay poca producción de sandías, el precio de venta de este tipo de fruta será mayor que si hubiera mucha “sandía que vender” y,  en cuyo caso los precios bajarían. Pues con la inversión (ya sean acciones u otros productos financieros), pasa exactamente lo mismo.

En resumen, la Bolsa es lo que se conoce como mercado secundario puesto que las compraventas se producen entre inversores. Difieren por tanto del mercado primario, donde la relación es entre las empresas (que venden sus acciones u otro productos) a inversores de manera directa. 

Si bien, la Bolsa también es una forma para que las empresas, de manera directa, puedan conseguir financiación para llevar a cabo sus proyectos. Igual que tú puedes pedir una hipoteca para reformar tu casa o un crédito para pagar el Master de tu hija, las empresas también necesitan acudir a “financiación”.   

¿Qué tal por ahora? ¿Algo más claro? Sigamos. 

¿Por qué es importante invertir? La amiga inflación

Spoiler alert: invertir es bueno si no quieres poder comprar menos cosas con el mismo dinero en (muy) poco tiempo. 

Es posible que, tras escuchar esto, te tiemblen algo las piernas. ¿Cómo voy a poder comprar menos cosas si cobro lo mismo? Pues lamentamos ser nosotros los portadores de malas noticias pero, si dejas tu dinero en la cuenta del banco cogiendo telarañas, tu dinero no decrecerá, pero tu “poder adquisitivo” sí. Y, cuando te quieras dar cuenta, puede que sea tarde. Pero para eso está esta Guía. 

Aunque no gastes ni un solo euro del que tienes en el banco, los precios de las cosas tienden a crecer año tras año. Tu abuela diría que “la vida cada vez está más cara” pero esto tiene nombre: inflación.  O, lo que es lo mismo, la subida generalizada de precios de productos y servicios año tras año. 

Sin entrar en demasiado detalle, la inflación se calcula a través de un indicador conocido como IPC (Índice de Precios al Consumo), el cual se obtiene teniendo en cuenta el precio de una cesta básica de productos y servicios, entre los cuales se encuentran la leche, los huevos, el pan, el autobús que coges para ir al trabajo o la gasolina que le echas a tu coche / moto (si no eres lo suficientemente afortunado/a de tener un Tesla). 

Esta subida progresiva del “precio de la vida” no la notarás de la noche a la mañana. Sin embargo, llegará un momento que verás que con el mismo dinero antes comprabas 10 cosas cuando ibas al supermercado y, ahora, quizá compres 8. Solo te animo a que recuerdes cuánto compraba una barra de pan hace 10 años. Y, ¿ahora? Sí, eso también es inflación y poca culpa tiene el panadero de toda la vida. 

Si quieres un ejemplo con cantidades importantes, podríamos decirte que gracias (por llamarlo de alguna manera) a la inflación en 2021 necesitarías tener 16.709€ para poder tener el mismo poder adquisitivo que habrías tenido con 10.000€ en el año 1992. Es decir, la inflación que ha habido en casi 30 años ha sido del 67.09% o, lo que es lo mismo, de un 1,79% anual. 

Muy en resumen ya te puedes hacer una idea de que dejar el dinero en el banco es casi tan productivo como dejarlo debajo del colchón. Ahora que conoces lo que es la inflación y los efectos no demasiado buenos que ejerce sobre tu dinero, te contamos cómo batirla (o superarla) año tras año. 

Invertir constantemente o la magia del interés compuesto

No te descubrimos ya nada si te decimos a esta altura que la mejor forma de vencer a la inflación es invirtiendo. Pero, hay inversiones e inversiones. Así que hoy vamos a contarte por qué te tienes que centrar en meter el dinero en inversiones que te permitan usar el interés compuesto.  Interés…¿qué? 

La diferencia entre el interés simple y el interés compuesto es sencilla. En el interés simple, tu inviertes un dinero X y consigues una rentabilidad por ese dinero invertido. Imagina que hubieras invertido 1.000€ y el interés es de un 10% al año Pues bien, al final pasados 5 años tendrías 1.500€, de los cuales 1.000€ son de tu inversión y 500€ de intereses o rentabilidad. 

Si hubieras invertido esos mismos 1.000€ usando el método del interés compuesto, significaría que no solo habrías invertido esa cantidad, sino que la rentabilidad que te hubieran dado cada año, se reinvertiría también. Con lo cual, imaginando que inviertes los mismos 1.000€ y tienes un 5% de rentabilidad anual, en verdad estarías invirtiendo

AñoInversiónIntereses (10%)
11.000€100€ 
21.100€ 110€
31.210€121€
41.331€ 133,1€
51464,1146,41.€

En total, gracias al interés compuesto habríamos conseguido 1.610,51€ frente a los 1.500€ que habríamos conseguido mediante el interés simple. Es decir, casi un 8% más de rentabilidad y “solo” invirtiendo 1.000€. Ahora imagínate que no invirtieramos 1.000€ sino 20.000€ o que, en lugar de invertir sólo al principio, cada mes/trimestre/año pusiéramos una aportación periódica de la cantidad que pudiéramos. La rentabilidad de nuestra inversión se dispararía. 

Solo tienes que echar un ojo a cómo “crecerían” tus 1.000€ si decides añadir 50€ mensuales a lo largo del tiempo. Como puedes ver, pasados cinco años, tu dinero ha pasado a ser más de 5.000€ y, a diez años, más de 12.000€. Es decir, con una inversión total de 7.000€ (inversión inicial más todas las mensuales) has conseguido 12.000€. O, lo que es lo mismo, una rentabilidad de más del 70%

Como puedes ver, hacer inversiones constantes a lo largo del tiempo hace que la magia del interés compuesto multiplique tu dinero de una manera que el interés simple no lo hace. Esto es gracias a lo que se conoce como “efecto multiplicador”, ya que: 

  • La rentabilidad obtenida se invierte de manera automática 
  • Se hacen aportaciones periódicas para que la cantidad total invertida crezca de manera progresiva. 

¿Te gusta ahora más el interés compuesto? Seguro que sí y, por si no lo sabes, a alguien que también le gustaba mucho era al mismísimo Albert Einstein, que la definió ni más ni menos como “la octava maravilla del mundo” (a la altura de la Gran Muralla china o el Coliseo Romano). Nada mal, ¿verdad?

Una vez sabemos la forma de invertir, vamos a pasar al siguiente capítulo: entender qué tipos de inversión a gran altura existen 

Conceptos básicos: renta fija y renta variable 

Si has llegado hasta aquí y te ha quedado claro que 1) has de invertir el dinero que tienes en el banco y 2) has de hacerlo usando el interés compuesto, ya hemos conseguido un gran hito. Pero quedarse aquí sería dejarte con la miel en los labios porque, puede que ahora mismo te preguntes… pero, ¿en qué invierto? 

Antes de lanzarte a invertir, lo primero que tienes que saber es que hay, a grandes rasgos, dos tipo de productos financieros: de renta fija y de renta variable. No es la única forma de dividir los productos pero sí la más genérica y la que más claro empieza a dejarte qué es qué. 

¿Qué es un producto financiero de renta fija?

Los productos de renta fija son aquellos en los que una entidad – pública o privada – busca pedir dinero prestado (conocido como “emitir deuda”). Ante esta deuda, pueden existir compradores privados, públicos o incluso empresas las cuales, en compensación por haber prestado dinero a ese estado o empresa reciben una rentabilidad concreta. Rentabilidad la cual, generalmente, es conocida antes de invertir ni un euro. 

En resumen, un producto de renta fija no es más que un préstamo que se le hace a una empresa o administración pública a cambio de la cual se recibe un interés. Por lo tanto, la lógica a nivel genérico es bastante parecida a la que sucede cuando un particular pide una hipoteca a un banco: ha de devolver el dinero y además pagar intereses por habérselo dejado.

Basándonos en esta definición, es importante indicar que, a nivel de renta fija, pueden existir: 

  • Renta fija de administraciones: como las Letras del Tesoro o los Bonos y Obligaciones del Estado. Aquí, podemos encontrarnos con renta fija del Estado, de Comunidades Autónomas o incluso de la propia Unión Europea. 
  • Renta fija de empresas: como pueden ser los pagarés corporativos 

Sin entrar en mucho detalle, vamos a ver un ejemplo de inversión en renta fija. Imagina que inviertes en un Bono del Estado a cinco años (pueden ir de dos a cinco años de duración) con una rentabilidad anual del 1% anual. Si invirtieramos 100€ nos llevaríamos cada año:

De esta manera, tras cinco años, habrás conseguido 105€ (100 de capital inicial +5 de rentabilidad) por una inversión inicial de 100€ . Es decir, una rentabilidad del 5%

Como se puede ver, el apellido de “fija” viene porque la rentabilidad que van a ofrecer estos productos siempre es conocida y, salvo hecatombe, nunca variará. Es decir, vas a ser totalmente consciente de, en base a lo que inviertes, lo que recibirás al cabo de los años que tiene de vida el producto en cuestión (letras, bonos, obligaciones…). 

Si bien, los más conocidos son los productos de renta fija públicas como pueden ser las Letras del Tesoro o los bonos y obligaciones del Estado. No obstante, si entendemos renta fija de manera amplia, una cuenta remunerada de tu banco que te da (bueno, te daba) un X% de intereses cada año por dejar tu dinero, también lo sería. Qué tiempos aquellos en los que tu banco te daba intereses por el dinero que tenías…

¿Cuál es la desventaja de invertir en renta fija?

A pesar de que son un producto con gran seguridad (más allá del riesgo de impago que pueda tener), si bien es cierto que la inversión en renta fija no suele suponer una gran mejora en la calidad de vida  del inversor medio. Como veíamos en el ejemplo anterior, al final del quinto año solo tendríamos 105€. Pero, si la inflación hubiera crecido en cinco años por encima del 5% (cosa probable), nuestro poder adquisitivo no habría crecido, sino todo lo contrario. 

En resumen, lo normal es que la renta fija dé una rentabilidad algo mayor a la inflación pero tampoco muy por encima, por lo que invertir en ella tampoco va a mejorar nuestra calidad de vida drásticamente.

¿Qué es un producto financiero de renta variable?

 A diferencia de lo que hemos visto en los productos de renta fija, en estos productos, la rentabilidad final no se sabe con anterioridad. Sin embargo, y como contraposición, la inversión en renta variable tiende a ofrecer rentabilidades mayores. Y decimos “tiende” porque, como ya hemos dicho, no es totalmente seguro. 

Un claro ejemplo de un producto de renta variable son las acciones. Si tú decides comprar acciones como Netflix, Uber, Apple o Disney, no podrás controlar de antemano el precio de cotización de cada compañía (el precio de las acciones en la bolsa). Este precio dependerá enormemente de aspectos como 

  • Oferta y demanda
  • Economía (imagínate que deciden gravar con un nuevo impuesto a Netflix)
  • Social (pongamos que hay un boom en la compra de AirPods)
  • Política (hay una crisis de reputación del CEO de Uber)
  • Etc. 

Como nadie es capaz de adivinar (aunque se intenta de muchas maneras) la rentabilidad de las acciones, decimos que su precio es variable. Y de ahí que pertenezcan al “equipo” de la renta variable y no la fija. 

Las acciones no son el único producto dentro de la renta variable, ya que existe la inversión en fondos de inversión, divisas y hasta criptomonedas, pero sí que podemos decir que dentro del vertical de renta variable, es sobre la que más control se puede tener y menos varía. O, como lo llamarían en el argot bursátil, de las que menos “volatilidad” suele tener.  

Por terminar y resumir, ahora hemos visto que: 

  • Invertir en renta fija: poco riesgo y poca rentabilidad
  • Invertir en renta fija: asumes más riesgo para tener más rentabilidad

Ahora que sabes lo básico, vamos un poco más al detalle.

Invertir en acciones, una opción sencilla y fácil 

Puede que llegado a este punto pienses que invertir en renta variable y, más concretamente en acciones, es tremendamente complicado. Siempre tendrás el runrun de que puedes perder tu dinero y que va a ser extremadamente caro porque habrá “comisiones por todos los lados”. 

Nada de eso. La realidad es que invertir en bolsa es mucho más sencillo de lo que puede parecer – sin ser un juego o un casino -. Eso sí, has de tener una plataforma en la que invertir (a ser posible un broker online) donde comprar y vender acciones sea: 

Nosotros no seremos quiénes te digamos cuánto o en qué invertir, pero lo que sí podemos decirte es que antes de invertir te informes un poco sobre cómo funciona la bolsa, qué riesgos tiene y cómo empezar. Ah, espera que… ¡justo para eso es esta guía!

No te aceleres y, sobre todo, no te creas eso de que “puedes hacerte rico de la noche a la mañana”. Si alguien te asegura rentabilidades desorbitadas en muy poco tiempo o te recomiendan invertir en un producto financiero que casi nadie conoce pero que es un pelotazo, huye. Huele a chamusquina y a que tú te te quedas sin dinero. Mejor ser prevenido/a y perder una gran oportunidad que creerte cualquier cosa al principio y pagar el pato. 

Aunque nuestro blog pueda ser un buen sitio por donde empezar a informarte, no dudes en mirar todas las fuentes que necesites. Eso sí, cuanto antes empieces a invertir, antes empezarás a aprender en el mundo práctico. 

¿Cuánto dinero hace falta para empezar a invertir en bolsa? 

Seguro que piensas que unas centenas si no miles de euros. Pero la realidad es que no. Para empezar a invertir se necesita bastante menos dinero de lo que la gente tiende a pensar. ¿Sabes que hay acciones con un precio por debajo de 1€? Y, ¿puedes comprar una de ellas sin necesidad de invertir en nada más?

Sin embargo, también hay que huir del posible “auto-miedo” en el que creemos que la inversión no es para ti o que no tienes dinero suficiente para empezar. Si puedes permitirte salir a tomar unas cañas con tus amigos o a pasar un finde con tu pareja o amigos, tienes la capacidad económica de empezar a invertir. Y de paso, ser dueño (uno de muchos) de empresas como Apple, Tesla, HP o Xerox. 

Al final, invertir en bolsa es como salir a cenar. Hay gente que se puede permitir ir a un restaurante de tres estrellas Michelín cada fin de semana y, por otro lado, que puede salir a cenar a sitios interesantes pero más modestos. 

¿Qué es el precio de cotización de una acción? 

A lo largo de la guía hemos soltado un concepto llamado “precio de cotización”. Se trata, ni más ni menos, del precio al que puedes comprar o vender acciones de una empresa en un momento concreto. 

SPOILER: Precio ≠ Valor 

Esto es importante. Que las acciones de una empresa coticen a 1.000€/acción no significa que ese precio refleje su calidad, ya que puede ocurrir que: 

  • Valor < Precio: se dice que las acciones están sobrevaloradas
  • Valor > Precio: se dice que las acciones están infravaloradas

Sería similar a comprarte una botella de agua en el kiosko que hay justo al lado de la Torre Eiffel o el Coliseo de Roma. Quizá te cobren por la botella del orden de 4€-5€. ¿Lo vale? Probablemente no. ¿Lo cuesta? Sí. Su precio es ese, aunque su valor diste mucho de serlo.

¿Cómo saber el valor “correcto” de las acciones? Se trata de la eterna pregunta y cada analista que trabaje en inversión te dirá una cosa, ya que hay infinidad de criterios para valorar empresas y entender cuál es el precio óptimo de sus acciones. 

Así que invertir a un precio “razonable” es un criterio bastante subjetivo. Cada persona considerará un precio como bueno e invertirá, así que te animamos a seguir de cerca a las empresas y hacer tu propia valoración del precio óptimo. 

Aún así, hay dos grandes “corrientes” que tratan de entender cuándo invertir en compañías:

  • Análisis técnico: un sistema que permite examinar y predecir los movimientos de precios en los mercados financieros a partir de datos históricos y estadísticas de mercado.
  • Análisis fundamental: trata de establecer el valor teórico de la acción (precio objetivo) de una empresa y de anticipar cuál será su futuro comportamiento en la bolsa de valores, basándose en el estudio detallado de toda la información económico-financiera disponible de la empresa (ingresos, beneficios, deuda etc.).

¿Qué gano por invertir en bolsa? 

“Mi primo ha ganado 20.000€ en bolsa este año sin tener ni idea”

“¡Gana 10.000€ invirtiendo en bolsa sin saber nada”

Seamos serios. Invirtiendo en Bolsa es posible ganar dinero, pero esto no es una película de las Vegas donde alguien apuesta todo al rojo y gana dinero como para que su vida cambie de golpe. Una lástima, pero esto no funciona así. 

Ahora bien, ¿se puede ganar dinero invirtiendo en Bolsa? Correcto y, grosso modo, se puede hacer de dos formas:

  • Vendiendo las acciones más “caras” de las que las compraste
  • Cobrando dividendos

Rentabilidad de cada compañía en bolsa 

La primera de las formas de “ganar dinero” es teniendo empresas cuyas acciones se revalorizan. Pongamos un ejemplo: 

Compraste acciones de Tralarí, Inc el 18 de agosto del año 2017, cuando el precio / acción era de 166,54$. Si invertiste en ese momento 3330,8$ habrías comprado 20 acciones de la famosa compañía Tralarí. Si hubieras querido vender esas mismas acciones el 22 de enero del año 2021, lo habrías hecho a 11.305,48, ya que cada acción cotizaba a  565,27€. 

Es decir, tus acciones se habrían revalorizado un 241,7% en cuestión de cuatro años. ¿Habrías ganado entonces más de 8.000€ por el hecho de que tus acciones han subido? NO. Los ganarías en caso de que las vendas. Hasta que no vendas, no ganas nada. 

Es importante saber que, en caso de tener una ganancia a la hora de vender acciones, tendrás que pagar impuesto por ello (Recuerda, Hacienda somos todos). Nosotros no somos asesores fiscales ni abogados pero seguro que puedes encontrar información para profundizar en este tema en el Centro de Ayuda

Ganar dinero gracias a los dividendos 

Otra forma de sacarle “partido” a la inversión en bolsa es a través de los dividendos. Aunque no lo hacen todas, muchas empresas deciden repartir dividendo a sus accionistas de manera que les dan X euros o dólares por cada acción que tengan. 

También es importante saber que no todas las empresas reparten dividendos de la misma manera. Aunque, entre aquellas que reparten, suele haber un reparto anual, también podemos encontrarnos con repartos de dividendos “no ordinarios” un trimestre / mes. Cada empresa es un mundo y su política de reparto de dividendos no iba a ser menos. 

¿Deberías invertir esos dividendos? Pues, si le preguntas al amigo interés compuesto que hemos visto antes, seguramente te diga que sí. Así que mejor hacerle caso y reinvertirlos, en caso de que te lo puedas permitir. 

Es importante que los dividendos también tienen impacto a nivel fiscal. O, lo que es lo mismo, tendrás que pagar impuesto por los dividendos que cobres. De nuevo, te dejamos información sobre este tema en nuestro Centro de Ayuda para que lo tengas todo lo claro que necesites. Y si tienes más dudas, lo mejor es acudir a un experto. 

Por último y como anécdota sobre los dividendos. Existen empresas que llevan repartiendo y aumentando sus dividendos de manera consecutiva durante al menos 25 años. Son los que se conocen como aristócratas del dividendo  y encontrarás empresas como Coca-Cola. Y si 25 años te parece poco, también existen otras que llevan 50 años los cuales, como no podía ser de otra manera, son considerados reyes del dividendo.

¿Qué comisiones hay por invertir en bolsa? 

Con este tema no nos andaremos con rodeos: invertir en bolsa no es gratis. Todas las plataformas de inversión y broker online del planeta te van a cobrar por invertir, de una manera u otra. Pero, de ahí a que te cobren un riñón y parte del otro en comisiones hay un paso.

¿Cuáles son las comisiones más frecuentes en los brokers?

  • Comisión por mantenimiento: aquella que te cobran, literalmente, por tener tu cuenta abierta. Aquí mantenimiento no significa  que te dejan la cuenta limpia como los chorros del oro. 
  • Comisión por compra/venta: se trata de una comisión que se cobra por el hecho de gestionar las inversiones en acciones de compañías concretas. 
  • Comisión por eventos financieros: aquella que algunos brokers cobran por gestionar el cobro de dividendos, splits, contrasplits o cualquier otro evento financiero
  • Comisión por cambio de divisa

En el caso de Ninety Nine solo pagarás por comisiones por invertir de dos tipos:

  • Cambio de divisa: un 0,5%  sobre compras y ventas 
  • Comisión de liquidación: 5€ que solo se pagarán en una serie de acciones dentro del catálogo. Las cuales, por cierto, puedes filtrar en la app. 

¿Está seguro mi dinero si compro acciones? 

Buena (y necesaria) pregunta. No pocos potenciales inversores se plantean invertir por el – totalmente normal – miedo a perder su dinero. Les surgen preguntas como: 

  • ¿Y si quiebra el broker?
  • ¿Y si la compañía de la que he comprado acciones cierra? 
  • ¿Y si resulta que invierto y el broker no da señales de vida?

Pues, como todo en la vida, hay que saber dónde se mete el dinero. Y la inversión en bolsa no es menos. Nuestra recomendación es que si vives en España inviertas en un broker que tenga estos seguros de vida: 

  • Licencia de sociedad de valores concedida 
  • Adherida al FOGAIN
  • Con banco custodio conocido
  • En conexión con el SEPBLAC

A. Empresa con licencia de la CNMV

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es la institución que supervisa y controla a todas las empresas que ofrecen servicios de inversión en España. Sería el “primo hermano” del Banco de España para los bancos pero para servicios donde los clientes invierten su dinero. 

Esta entidad suele otorgar licencias / autorizaciones a las empresas serias para que presten este tipo de servicios. Estas licencias, ordenadas de más “robustas” a menos son: 

  1. Sociedad de Valores (SV), como es el caso de Ninety Nine
  2. Agencia de Valores (AV)
  3. Sociedades Gestoras de Carteras (SGC)
  4. Empresas de asesoramiento Financiero (EAFI)

Así que asegúrate primeramente de si el broker que estás mirando / investigando está regulado o supervisado por la CNMV y, de paso, con qué licencia. 

B. Adherida al FOGAIN

Este es otro de los segundos grandes aspectos que has de tener en cuenta. El Fondo de Garantía de Inversiones o FOGAIN es una institución a la que las plataformas de inversión pueden adherirse y que garantiza las inversiones de los clientes, en caso de quiebra del broker, hasta 100.000€ .

Nada mal, ¿verdad?

C. Un buen banco custodio

Este es otro tema a tener bastante en cuenta. Seguro que si te digo que las acciones que compras están “guardadas” en un banco de las Islas Caimán o Gibraltar no te hace mucha gracia, ¿verdad? 

Por eso es importante que tu broker trabaje con un banco custodio de referencia y reputación. En nuestro caso, colaboramos con Cecabank, uno de los mayores bancos custodios de Europa.  

D.  SEPBLAC

El Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC). Es decir la unidad de inteligencia financiera del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital del Gobierno de España. Además, es la “policía” en lo que respecta a blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. 

Invertir con una plataforma que se asegura que el dinero que se “mueve” tiene la procedencia, origen y forma que debería, le da un extra de seguridad y tranquilidad al asunto.

¿Qué es una cartera de acciones?

Uno de los grandes conceptos de la inversión es lo que se conoce como cartera de inversiones o, por la terminología inglesa, portfolio. No se trata de una cartera física o digital donde se guarde nada en concreto, sino la “agrupación” de las acciones que tienes compradas. Una especie de bolsa donde están todas almacenadas. 

Imagina que tienes 1 acción de Apple, 2 de Netflix, 1 de Disney y 5 de Twitter. Podrías ver la rentabilidad que has tenido con cada una de ellas (diferencia entre el precio de cotización actual y el del precio de compra). Pero, de manera agregada, también podrías ver la rentabilidad que tienes en tu cartera de manera agregada.   

¿Se pueden comprar partes de una acción? 

Por poder se puede. Pero eso no significa que estés comprando acciones como tal. Si te compras una parte de un coche (pongamos el volante), no estás comprando un coche como tal. O si te compras media pera, no hace falta ser un gurú de la frutería para saber que no te estás comprando una pera. 

Pues con las acciones pasa lo mismo. Quizá has visto por “el Internet” que puedes comprar partes de Amazon por 1€. Honestamente, siendo una compañía que cotiza a más de 3000$, ¿crees que si inviertes 1€ estás comprando acciones de la empresa?  Lamentamos decirte que NO. No estás comprando acciones de esas empresas. Estás comprando otra cosa sobre la que no entraremos en detalles por ahora. Lo dejamos para otro libro…

Si invierto en acciones, ¿soy dueño de la empresa? 

Respuesta corta: sí. 

Respuesta larga: vamos a verlo.

Las acciones, como definición técnica, son partes alícuotas de una empresa. Vamos, que son “pedacitos” de una compañía. Así que, cuando tú decides comprar acciones de una empresa, en realidad lo que estás es adquiriendo parte de la compañía y, sí, podría decirse que eres en parte dueño de la compañía. 

Puedes decirle a tus amigos y familiares que, en cierta medida, eres dueño de Apple, Netflix, Spotify… nada mal, ¿no?

Mejores empresas para invertir en bolsa en 2021

Yendo al quid de la cuestión, seguramente quieras conocer cuáles son las mejores empresas para invertir en bolsa en 2021, 2022…. Nadie tiene la bola de cristal y la realidad es que no somos quiénes para recomendar en qué meter nuestro dinero, porque depende del estilo de inversión de cada uno. 

Por ejemplo, está la llamada inversión value, o de valor, una filosofía de inversión en bolsa que consiste en comprar valores a un precio bajo. Y luego está el denominado growth, o crecimiento, que se centra en empresas en fase de expansión y que consideramos que pueden continuar creciendo de forma significativa en los años siguientes. 

Depende del estilo y de las empresas que quieras incorporar a cartera será más adecuada una estrategia concreta para invertir.

El I Informe de Inversión en España elaborado por Ninety Nine resaltaba que Tesla, Sundial Growers o NIO fueron las compañías más elegidas para invertir por parte de los clientes españoles. Es un ejemplo de vigilar las tendencias y poder seleccionar determinados valores.

Pero ten clara siempre una cosa: no asumas riesgos de más. Es preferible que el último euro se lo lleve otro a tener sustos inesperados 

Tengo acciones ya compradas, ¿puedo cambiarlas de bróker?

¿Qué puedes hacer si tu broker te cobra unas comisiones increíbles y quieres cambiar de plataforma con la que invertir? ¿Se puede? La respuesta es que sí. Esto se conoce como realizar un traspaso de valores. Esta tiene como objetivo trasladar un conjunto de valores (acciones) de un bróker a otro. Ya sea porque el broker de destino nos vaya a cobrar menos comisiones o por otro motivo cualquiera que tenga el inversor de turno.

Este traslado de las acciones que hemos comprado lo debe hacer siempre el titular de la cuenta de valores, mientras que la operación suele tardar entre 3 o 4 días hábiles.

¿Qué requisitos hay? Pues básicamente es un paso no muy complicado. Ahí va:

Necesitas entregar un extracto de la posición global de la cartera de valores en la que aparezcan los siguientes datos: titularidad de la cartera, número de cuenta de valores origen, concepto de las acciones (títulos a intercambiar y número de éstas), que las dos cuentas (origen y destino) tengan la misma titularidad, e indicar si la totalidad de las acciones en la cartera son nacionales o no.

¿Tiene riesgos invertir en bolsa (acciones)?

Ya lo hemos comentado anteriormente y es que, cuando inviertes en algo que no es renta fija, nunca hay seguridad al 100%. Pero si quieres entrar más al detalle, habría 3 riesgos que tendrías que conocer:

  • El riesgo propio mercado: es el que viene determinado por los propios movimientos de la bolsa. Puede ocurrir por muchas razones como políticas (se suben los impuestos a los dividendos), económicos (una empresa presenta resultados anuales) o incluso sanitarios (como puede ser el COVID-19 y sus consecuencias).
  • Riesgo de divisa: Si inviertes en bolsas más allá de Europa, como puede ser en Japón, has de tener en cuenta que ahí comprarás acciones denominadas en otra moneda (en este caso yenes). Depende de cómo cotice puedes ganar o perder dinero. Es un factor de riesgo a tener muy presente.
  • Riesgo de no diversificar: Es lo que se conoce como poner los huevos en la misma cesta. ¿Qué pasa con esto? Que, si has invertido en una sola compañía y esta se desploma en la bolsa, la marea te arrastrará y perderás dinero. No obstante, si divides tu capital en una cartera de acciones, esas pérdidas estarán limitadas porque las rentabilidades de las otras empresas en las que has invertido compensarán a la otra inversión.

¿Qué puedo hacer si quiero aprender a invertir en bolsa? 

Formarte, aprender, invertir y sacar conclusiones. Y vuelta a empezar: formarte, aprender…

Podríamos estar horas escribiendo sobre qué hacer para aprender a invertir en bolsa, pero no hay mejor resumen que tengas la mente abierta para ampliar los conocimientos. ¿Cómo? De muchas maneras:

  • Formación reglada (master o grado en bolsa)
  • Libros 
  • Podcasts 
  • Blogs (como el nuestro)
  • Canales de Youtube, Twitch, Vimeo…

Pero más allá de la lectura, puedes recurrir a algunos cursos de formación. Investiga a través de internet y, sobre todo, observa si tienen buenos comentarios. 

¿Cómo empezar a invertir en bolsa ya?

Si has llegado hasta aquí, sabrás probablemente la pregunta, pero, en resumen, podríamos decir que has de seguir estos pasos: 

1. Informarte sobre brokers seguros (ya sabes, CNMV, FOGAIN…) como puede ser Ninety Nine. 

2. Aprender e informarte sin parar. 

3. Controlar las comisiones que te cobra tu broker como puede ser la de mantenimiento o cobro de dividendos.

4. Si no te encaja algo de tu broker, siempre puedes cambiar tu cartera de acciones a otro. En Ninety Nine te esperamos encantados (¡ah! Y con pocas comisiones, por cierto)

Esperamos que esta guía haya resuelto todas tus dudas sobre como invertir en bolsa, y que empieces tu camino hacía la libertad financiera muy pronto.

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